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Obra para 5 bailarines / duración 25 minutos
Vestir a nuestra Coppélia en cuero. Mirar a Coppélia con
los ojos de un gran niño donde esta muñeca sería
"maestra" del juego, "la maestra" de los corazones
de sus pretendientes.
Inspirándome del tratado sobre el teatro de marionetas de Henrich
Von Kleist, me gustaría hacerles creer que una marioneta mecánica
podría contener más encanto que el armazón del cuerpo
humano.
Por el amor de Frantz, Swanilda ocupa el lugar de Coppélia la muñeca.
Así está escrito en el libreto.
¿Y si Coppélia no hubiese sido reemplazada?
Utilizar esta libreto tan divertido, sacar provecho de la obra inconclusa
y reescribirla, apropiarme de esta música compuesta por Léo
Délibes, el vals pero también y sobre todo esta mazurca
tan embriagadora.
R edibujar a Coppélia utilizar una goma y algunos lápices
de colores, quitar o añadir aquí y allá algunas fantasías;
mucho rojo pero también negro, tan negro que esas botas brillantes
de cuero llevadas por Séverine en " Venus in fur " de
Andy Warhol. Tan hermoso, el traje será ennegrecido. La punta será
reemplazada por la aguja del talón, el nudo en los cabellos por
el látigo.
Utilizar ciertos ingredientes que constituyen este ballet romántico
por excelencia. Utilizar la pantomima al servicio del sentido de una situación
que demasiada narración censuraría. Todo esto quizás
para hacer mas legible el sujeto y revelar el sentido.
Valorar este inmenso amor por Coppélia hasta el punto de reemplazar
a sus pretendientes por hombres jóvenes esclavos de sus propios
sentimientos. Coppélia fascina, es sólo una muñeca,
nada vivo y sin embargo…
Nuestra Coppélia se creó con la complicidad de los bailarines
y en particular Alexandra Besnier y Min-Jeong Kim que habitan " una
Coppélia reinventada». Más que un trabajo de interpretación
de un personaje, son mis cómplices ejerciendo este fascinante y
hechizante poder de seducción. Me recuerdan sin cesar que Coppélius,
ciertamente invisible, esta siempre allí.
Coppélius no será tal vez por otra parte la evocación
de todas estas sombrías razones, al origen de nuestra búsqueda
de amor y de belleza, que pesan inconscientemente sobre nuestros gustos,
nuestras elecciones. Para mí Frantz no está enamorado de
Coppélia sino de todo a lo que aspira. ¿Quizás todos
nos parecemos a el?
" No existe ser capaz de querer a otro ser tal, como es. Pedimos
siempre modificaciones. Porque jamás amamos a un fantasma, lo que
es real no puede ser deseado. "
Paul Valéry
Finalmente, escojo la escena como evocación de la habitación
de Coppélia. El público estará bajo la casa de Coppélius
y percibirá a Coppélia un poco como Frantz la percibió
sobre su balcón en 1870.
Quiero agradecer en particular a las bailarinas Wilfride Piollet y Mónica
Loudières por nuestras entrevistas que supieron iluminarme.
Hervé Koubi - Extractos de la libreta notas de la obra